domingo, 8 de enero de 2012

Entrevista a Eleazar en La Crónica



“¿Poeta? de eso pago matrícula, ¿maldito? hombre, bendito no”

Hoy se proyecta en el CCAN el documental ‘A ninguna parte’, sobre la vida del singular Eleazar Villa

Una secuencia del documental ‘A ninguna parte’. EMILIO LÓPEZ
F. Fernández / San Cipriano
Eleazar. Cuando dices su nombre alguien añade siempre, ‘el poeta maldito’. Él no comparte la definición, tampoco la niega. “Poeta, sí soy, llevo treinta y cinco años pagando matrícula de ello; y maldito, hombre, bendito no soy, eso seguro”.
- ¿Tienes algún libro publicado?
- Publicado no, ¿es que para ser poeta hay que publicar? Aquí traigo uno porque iba para el Laboratorio Social ese que hay un recital y si me vez me van a pedir que eche unos versos pues se echan.
- Bueno, si vas para el recital te dejo, que era a las siete y ya son y cuarto.
- Bien dicho, iba, otra cosa es que llegue, que los sitios están muy lejos para la gente. Yo, sin ir más lejos, me gusta ir al CCAN, pero cojo el pedal y para volver me queda la casa en casa dios.
- ¿No tienes coche?
- Sí, bueno no, me lo venden por 400 euros, con 100.000 kilómetros, una ganga...
- ¿Pero?
- Pero no tengo 400 euros.
- Entonces, ¿vas para el recital o tomamos un vino?
- Dos vinos, Nardi.
Y no fue. Así se entiende mucho mejor el título de la proyección que hoy se realiza en el CCAN (a las 21.30 horas con entrada libre) del documental que narra la vida, la poesía y el pensamiento de EleazarVilla Carcedo: ‘A ninguna parte’.
- A ver Eleazar, eres poeta pero no publicas, no eres maldito pero tampoco bendito, no vas porque te queda lejos, ¿qué eres?
- Fundamentalmente dos cosas, una monografía, todos somos una monografía y yo, además, soy hijo único.
- ¿Lo de hijo único tiene algo que ver en esta historia o es porque rima?
- Tiene mucho que ver. Yo de pequeño, en el pueblo, me pusieron a trabajar como un cabrón, de peón agrícola, como todo el mundo. Con 17 años ya era un tío maduro, hasta que cansé y desde entonces soy hijo único, quiero decir que no hago mayor cosa remunerada, que hay que darle muchas vueltas al no hacer nada para vivir de no hacer nada.
- Haces poesía.
- Bueno, eso sí.
- Y una película.
- También, mira ahora pasamos por donde Ursi, hacemos una copia y te la doy. Y tampoco vamos donde Ursi, no olvide el lector que el documental se titula ‘A ninguna parte’ y hacemos lo que hay que hacer, tomar un vino y hablar. Pero sí hace la copia del documental, más tarde, pero la hace. “las cosas a su tiempo” dice, siempre sin prisa.
Viaja Ele a los recuerdos que recoge el documental, a su infancia en San Cipriano del Condado, a lo mucho que trabajó entonces, “quedé estragado”; a la naturaleza, que le gusta y de la que sabe mucho, “teníamos que aprender de los animales, pero somos muy animales para aprender”; a aquellos años mozos en los que, como tantos otros en aquella comarca, era luchador. “Y bueno, menudos puños, a los mejores de entonces les daba yo… lo que pasa es que iba ya al corro con unas cuantas cervezas y vinos y al final me caía solo, pero tenía yo unos puños y una raza. Yo sí era luchador, díselo tu Nardi”.
Nardi, el dueño del bar, también es de San Cipriano y le pone de tapa a Eleazar un regalo inesperado. “Toma, te regalo la felicitación de Navidad que hiciste allá por los años 90, con un dibujo y un poema”.
- Coño, esta no la tenía yo. Gracias Nardi.
- La guarda entre las páginas del libro inédito, con prólogo y todo, de Pedro Trapiello, pues “lo tuvo un año un amigo, que le gustó mucho y lo iba a editar, pero al final le dije, mira, dámelo, que ya haré lo que me de lagana”.
- Mejor así, si lo editas dejas de ser maldito.
- Mientras no deje de ser hijo único.
Y lee uno de sus poemas, el último del libro inédito. “Ni para mí / desearía / ser más / ni menos. // No quiero / enfrentarme / ante nadie, / que ante mí / ya tengo bastante”.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado, todo nuestro Lea tal como es, no es solo un poeta maldito, sino tambien un maldito poeta.
    Con todo mi afecto Gelo.
    Gracias Juanca.

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  2. Un día hubo un camino en el que nos encontramos, hoy ya no se de ti, el camino se exfumó. Un abrazo amigo y cuídate.

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