lunes, 19 de noviembre de 2012

Poeta por 2,20€ al día

Poeta por 2,20 euros al día ( Diario de León - 18/11/2012 )



Romperá en breve su hábito de no publicar («debo observar más la vida») con un libro, el primero de este filósofo tabernario y callejero que nunca ha dejado de intentar responder a la pregunta ‘¿quién soy yo?’ «es la única que me importa»


emilio gancedo 18/11/2012

Cita a Virgilio y a Cicerón, rima sus poemas al ritmo sincopado que marca el trasiego de unos cuantos Prietos y goza, como ningún otro literato, del siguiente y raro privilegio: «Me levanto pronto para tener más tiempo con el que no hacer nada». Es Eleazar Villa, singular escritor de vida y obra muy poco convencional y tan radicalmente honesto que a pesar de que bullan en su cabeza miles de versos y prosas, relatos y libros de viajes, autobiografías, memorias y hasta voluminosos tratados filosóficos, aún no ha visto publicada una sola de sus creaciones. «Mezclar el arte y el comercio, ni es arte ni es comercio, es atraco», sentencia.
Dice de su año de nacimiento, 1955 —en San Cipriano del Condado—, que fue la rampa de lanzamiento de la «generación desgraciada», la que sufrió muchas consecuencias de la Guerra y que «ni comió ni dejó comer». Sus padres eran labradores y a él le tocó, como hijo único que era, y desde bien guaje, apechugar con gran parte del trabajo de la casa. «Con 13 años ya cargaba a brazo los carros de hierba», evoca. Cultivaban alubias, remolacha, lúpulo, menta, cereal... de todo. «Como trabajé tantísimo cuando no debía, llevo treinta años sin hacerlo ahora que puedo», informa sin pudor.
Eleazar era alumno brillante. A los seis años se inició en latines con el entonces ex seminarista y hoy catedrático de Universidad Hermenegildo López. Lo mandaron a estudiar al Seminario Menor; bachiller, sexto, reválida, COU... todo con nota. Se decantó por la Filología y, al poco de culminar, esa extrema lucidez que es su nimbo y su cruz le hizo reflexionar: «¿Para qué quiero yo un título, si sé más que ellos? ¡Prefiero tener paredes antes que títulos que colgar en ellas!». De excelente formación humanística, también comenzó Comercio y Derecho y hasta se sacó unas oposiciones a Caja León con sobresaliente, pena que al final lo tumbara el psicólogo. «Pues si usted no me quiere, yo tampoco», le largó.
Sobrevivió tres meses de camarero en Madrid y después marchó a Bembibre, con un amigo, a buscar trabajo en la mina. Labor no encontraron, pero sí un billete de 500 pesetas (del año 1977) en una bocamina. Acabaron en Coruña de juerga en juerga y al regresar quedaron en San Ciprián, Lugo, al tema de la alúmina, él como ‘peón especialista’. «Ganábamos un cuarto de millón de pesetas al mes, porque hacíamos muchas horas extra y fines de semana completos». Fueron unos meses muy productivos, pero luego Eli pidió la cuenta y se compró un traje blanco impecable que le duró quince días. Anduvo también a las vendimias de Francia, vagabundeó por Amsterdam y regresó a casa. Aborda fugaz el tema del matrimonio: «Dije en broma que me quería casar, y al medio año me casé» (también apunta que ahora dice en serio lo de casarse y ninguna le hace caso), ocho años duró el enlace, dos criaturas incluidas.
Eleazar fue secretario, discípulo y amigo personal del gran escultor leonés, hoy injustamente olvidado, Manuel Díaz Rollán, aquel que decía del famoso Negrillón de Boñar: «Me vio nacer y lo vi morir». «Era excéntrico, un poco pajarero de tanto andar con Dalí y Fassbinder», dice.
Eli recorrió con un amigo en el año 2000 la baja California mexicana —25.000 kilómetros, y sin un chavo— para acabar dando con sus huesos en la cárcel «en estado comatoso» por armarla en un bar a pesar de haber soltado 4.000 pesos de ‘mordida’. «Mi abuelo, que era rico, decía que no se podía andar sin un céntimo en el bolsillo. Por eso yo ahora siempre llevo... pues eso, un céntimo». No tan poco, pero sus padres nonagenarios, con los que vive, le dan de paga diaria 2,20 euros, ni uno más. Pero ¿por qué no escribe más Eleazar, por qué no publica? Es pronto para él. «Si no veo, si no comparo, si no valoro... ¿cómo voy a saber quién soy yo, qué es lo único que me preocupa?». De todas formas, anda en negociaciones para Desahogo de poemas, que será su primer y flamante poemario. Esto no es un prólogo, es una orden, escribe ante él Pedro Trapiello. Y anima: «Léalo, el cosmos que nos late dentro está esperándole»
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viernes, 5 de octubre de 2012

Basilisa García Bello cardando lana en Argentina

Su nieta Mª Carmen nos  envió esta foto desde Argentina.
Basilisa marchó para Argentina en 1921 con su marido Darío Aller Mirantes y no regresaron nunca más a España.
 Basilisa era hermana de Rufina, Kiko, María y Enrique García Bello.


sábado, 22 de septiembre de 2012

Oficiantes


Familia Llamazares en el besamanto

Emoción contenida de la familia Llamazares junto a la virgen

Cofrades en el besamanto

Cofrade con vara


Juanito con la vara de la virgen del rosario

Vista de la ermita


Asi de guapa estaba hoy la virgen

Todo ello gracias a los cofrades y vecinos colaboradores.

Comienzo de la procesión


La virgen estrena manto con velo.

Salida del pueblo

jueves, 19 de julio de 2012

1921 Casamiento de Basilisa García Bello y Darío Aller Mirantes

Al año siguiente se fueron para Argentina y nunca regresaron.
En el pueblo quedaron los padres de Basilisa, Aniceto y María, con sus hijos Enrique, Francisco, Manuela y Rufina. Todos ellos se casaron y vivieron en San Cipriano.

miércoles, 11 de julio de 2012

domingo, 27 de mayo de 2012

Portonas nuevas de negrillo en la calle Los Pajares

Tino, en su faceta de carpintero, ha construido unas puertas con madera de negrillo del país.
Destaca la solidez  en la armadura y el bello color natural de la madera.
Merece la pena dar un paseo por el n° 1 de la calle Los Pajares, para admirar esta obra que mantiene una antigua tradición.
¡Enhorabuena!

martes, 10 de enero de 2012

Viejas historias de Castilla la Vieja

El pueblo en la cara.

Y empecé a darme cuenta, entonces, de que ser de pueblo era un don de Dios y que ser de ciudad era un poco como ser inclusero y que los tesos y el nido de la cigüeña y los chopos y el riachuelo y el soto eran siempre los mismos, ...Miguel Delibes

domingo, 8 de enero de 2012

Entrevista a Eleazar en La Crónica



“¿Poeta? de eso pago matrícula, ¿maldito? hombre, bendito no”

Hoy se proyecta en el CCAN el documental ‘A ninguna parte’, sobre la vida del singular Eleazar Villa

Una secuencia del documental ‘A ninguna parte’. EMILIO LÓPEZ
F. Fernández / San Cipriano
Eleazar. Cuando dices su nombre alguien añade siempre, ‘el poeta maldito’. Él no comparte la definición, tampoco la niega. “Poeta, sí soy, llevo treinta y cinco años pagando matrícula de ello; y maldito, hombre, bendito no soy, eso seguro”.
- ¿Tienes algún libro publicado?
- Publicado no, ¿es que para ser poeta hay que publicar? Aquí traigo uno porque iba para el Laboratorio Social ese que hay un recital y si me vez me van a pedir que eche unos versos pues se echan.
- Bueno, si vas para el recital te dejo, que era a las siete y ya son y cuarto.
- Bien dicho, iba, otra cosa es que llegue, que los sitios están muy lejos para la gente. Yo, sin ir más lejos, me gusta ir al CCAN, pero cojo el pedal y para volver me queda la casa en casa dios.
- ¿No tienes coche?
- Sí, bueno no, me lo venden por 400 euros, con 100.000 kilómetros, una ganga...
- ¿Pero?
- Pero no tengo 400 euros.
- Entonces, ¿vas para el recital o tomamos un vino?
- Dos vinos, Nardi.
Y no fue. Así se entiende mucho mejor el título de la proyección que hoy se realiza en el CCAN (a las 21.30 horas con entrada libre) del documental que narra la vida, la poesía y el pensamiento de EleazarVilla Carcedo: ‘A ninguna parte’.
- A ver Eleazar, eres poeta pero no publicas, no eres maldito pero tampoco bendito, no vas porque te queda lejos, ¿qué eres?
- Fundamentalmente dos cosas, una monografía, todos somos una monografía y yo, además, soy hijo único.
- ¿Lo de hijo único tiene algo que ver en esta historia o es porque rima?
- Tiene mucho que ver. Yo de pequeño, en el pueblo, me pusieron a trabajar como un cabrón, de peón agrícola, como todo el mundo. Con 17 años ya era un tío maduro, hasta que cansé y desde entonces soy hijo único, quiero decir que no hago mayor cosa remunerada, que hay que darle muchas vueltas al no hacer nada para vivir de no hacer nada.
- Haces poesía.
- Bueno, eso sí.
- Y una película.
- También, mira ahora pasamos por donde Ursi, hacemos una copia y te la doy. Y tampoco vamos donde Ursi, no olvide el lector que el documental se titula ‘A ninguna parte’ y hacemos lo que hay que hacer, tomar un vino y hablar. Pero sí hace la copia del documental, más tarde, pero la hace. “las cosas a su tiempo” dice, siempre sin prisa.
Viaja Ele a los recuerdos que recoge el documental, a su infancia en San Cipriano del Condado, a lo mucho que trabajó entonces, “quedé estragado”; a la naturaleza, que le gusta y de la que sabe mucho, “teníamos que aprender de los animales, pero somos muy animales para aprender”; a aquellos años mozos en los que, como tantos otros en aquella comarca, era luchador. “Y bueno, menudos puños, a los mejores de entonces les daba yo… lo que pasa es que iba ya al corro con unas cuantas cervezas y vinos y al final me caía solo, pero tenía yo unos puños y una raza. Yo sí era luchador, díselo tu Nardi”.
Nardi, el dueño del bar, también es de San Cipriano y le pone de tapa a Eleazar un regalo inesperado. “Toma, te regalo la felicitación de Navidad que hiciste allá por los años 90, con un dibujo y un poema”.
- Coño, esta no la tenía yo. Gracias Nardi.
- La guarda entre las páginas del libro inédito, con prólogo y todo, de Pedro Trapiello, pues “lo tuvo un año un amigo, que le gustó mucho y lo iba a editar, pero al final le dije, mira, dámelo, que ya haré lo que me de lagana”.
- Mejor así, si lo editas dejas de ser maldito.
- Mientras no deje de ser hijo único.
Y lee uno de sus poemas, el último del libro inédito. “Ni para mí / desearía / ser más / ni menos. // No quiero / enfrentarme / ante nadie, / que ante mí / ya tengo bastante”.